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Cuando el camino supera al destino: Tegalalang

Uniendo dos pueblos a pie en Bali hicimos real el consejo de la película “El Guerrero Pacífico”: …”el viaje aporta la felicidad, no el destino…”

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Un pueblo casi imposible de pronunciar, como un trabalenguas al Norte de Ubud en Bali. “Un lugar donde podrán encontrar las mejores artesanías de Bali” según nos informaron. 15 kilómetros de contrastes balineses, curvas y mas curvas en nuestra húmeda excursión a Tegalalang.

Guiados por nuestro constante inquieto temperamento viajero, una tarde creímos oportuno unir Ubud y Tegalalang al ritmo de nuestros pies. Nos hacía ilusión llegar a un poblado donde una persona nos dijo que había muy buena calidad de artesanías, no había turistas y el precio era mas bajo que en Ubud. Podría ser una buena oportunidad para encontrar algo digno de ser enviado a nuestras madres para que lucieran orgullosas el regalo de sus hijos viajeros.

Partimos del Centro de Ubud, en la esquina del Starbuck por la calle (Jalan) Suweta, sabíamos que el camino era fácil, no había modo de perderse, sólo seguir recto rumbo Norte y esperar que esas nubes se fueran en otro sentido.

Los primeros 2 kilómetros siguen siendo la imagen de Ubud y sus aceras rotas, las ofrenditas en las puertas de las casas y algunos templos. Construcciones difíciles de datar porque el material parecía nuevo pero el estilo de construcción de otro siglo.

EXPERIENCIAENASIA

Una de las imágenes mas significativas que nos llevamos de Bali son esos bastos verdes campos de arroz que dan un manto de paz a la tan agitada urbe, porque los pueblos balineses aunque pequeños son muy tumultuosos. Durante el trayecto se ven a cada lado hectáreas y hectáreas de plantaciones del cereal que los mantiene ocupados gran parte de su vida. En Bali la economía se basa en dos pilares: el Turismo y el Arroz. Y del arroz también se puede hacer Turismo, así que ahí estábamos nosotros, consecuencia de la economía buscando la mejor foto.

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Por los lados de la carretera corren cursos de agua que se usa en el regado de los campos de arroz, circula en declive arrastrando agua de lluvia, restos de basura y algunos animales anfibios. Un lugar al cual nosotros sólo miraríamos de lejos pero para nuestra incredulidad basta con la misma vivencia de ver a mujeres mayores dándose baños allí como si de una bañera se tratara. Los humanos somos animales de costumbre y nos adaptamos a las situaciones en las que vivimos, esto es un ejemplo de ello.

Es difícil adaptar el ojo occidental a muchas cosas y más difícil aún es contarlas sin hacer una referencia  a la opinión personal. Lo dejamos a criterio de los lectores. En nuestra cosmovisión el sector de la construcción está directamente relacionado con los hombres, pero algo sucedió que nos dejó extrañados. Se estaba construyendo un alojamiento turístico sobre el camino que recorríamos, exactamente en una zona llamada Junjungan y sus constructores, la mano de obra principal, son mujeres. Han perdido delicadeza en sus manos y ahora cargan hasta tres ladrillos macizos sobre sus cabezas y baldes llenos de arena para construir. También descargan los camiones con material para la obra. Que no se juzgue nuestra mirada occidental como cerrada, pero permitidnos la posibilidad de sorprendernos y de apuntarlo en nuestro cuaderno de viajes como algo inédito que vimos por primera vez.

mujeres albañiles

Seguimos caminando hacía Tegalalang y ya casi a mitad de camino Edgardo volvió a ser niño. En las afueras de un poblado había un grupo de potenciales “Cracks” del Fútbol, unos niños que se divertían más que toda la humanidad, abstraídos del resto. Descalzos, sin mas que preocuparse porque el balón no se vaya a la acequia o a la calle. Vieron que los observábamos y no dudaron en hacer la característica señal con la mano que indica “Vení a patear un rato con nosotros”. Dos segundos tardaron en integrar al grandulón al equipo y paso a ser un niño mas, dando pases y yendo a buscar la pelota.

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Para los niños debe haber sido un momento divertido que luego contarían, “Hoy jugamos con un extranjero”. Para Edgardo fue uno de los momentos más emotivos del viaje. “Me sentí un niño otra vez, esos chicos me hicieron formar parte de su juego sin siquiera saber sus nombres, entender su idioma, solo sonreían y me chocaban la mano para saludarme”Que fácil sería si todos los viajeros fuéramos niños.

Al final de la tarde mientras una gran tempestad asomaba a caer sobre nosotros llegamos a Tegalalang, los locales de artesanías estaban cerrados, la gente no entendía de donde veníamos caminando. Pudimos negociar con un taxi para regresar a Ubud. El pueblo no tenía nada interesante. No valía la pena viajar hasta ahí, ni siquiera por las artesanías. Pero esa tarde conocimos y entendimos más a Bali y a su gente, vimos como viven, como trabajan, como juegan. Sin dudas aprendimos que el recorrido es una parte fundamental de nuestro viaje. No sólo aquel que lleva a Tegalalang, sino el de cada día de nuestras vidas.

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Acerca de Un Mundo de Experiencias (130 artículos)
Somos una pareja de apasionados por el mundo de los viajes. Sin carnet de exploradores pero con licencia para viajar buscamos experiencias turísticas genuinas que luego contamos en este blog para que sirvan de inspiración o ayuda para planificar sus propios viajes a nuestros lectores. Tercera generación de nómades. Fuimos patagónicos, catalanes y ahora canarios. Pero si mirás nuestros apellidos somos vascos, gallegos y sicilianos. Aunque siempre nos tira el asado y el mate amargo de la llanura pampeana. Consúltanos por cualquier duda que te surja en tu próximo viaje.

2 comentarios en Cuando el camino supera al destino: Tegalalang

  1. Efectivamente, hay que entender Bali.
    Ni Indonesia es solo Bali, ni Bali es Indonesia.
    Muy buen post.
    Saludos y Feliz Año Nuevo

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  1. Galungan y Kuningan en Bali | Experiencia en Asia

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